La mayor parte del tiempo los seres humanos nos sentimos seguros. Por medio de la religión hemos sentado bases para lo más temido : lo desconocido. Pero en esta práctica, hemos creado límites para nuestra mente; el sólo pensamiento de que después de la muerte seguiremos existiendo nos da una seguridad que de otro modo no podríamos tener, sin embargo esta seguridad nos ha dado la idea de que somos seres perfectamente definidos y que no podemos sobrepasar los mismos límites que hemos creado, por lo tanto en el caso de que algo rompa estos límites, le tememos, y en un intento de defender nuestras creencias existenciales lo borramos de nuestra mente de cualquier forma posible. Sin embargo, la vida es muy peculiar. Nuestra propia conciencia puede a veces liberarse de los límites, aunque sea en una muy pequeña parte. A veces, cuando nos miramos en el espejo, y analizamos nuestra vida desde un punto de vista externo, podemos ver cosas horripilantes... Podemos ver que realmente hemos actuado sin saberlo. No hemos tomado nuestras propias decisiones, todo simplemente ha pasado de alguna forma. Somos máquinas, y nuestro único propósito es sobrevivir, pasar la vida, pero a veces nos parece que no somos nosotros quienes pasamos la vida, sino que somos simples espectadores en un universo donde todo ya está decidido, y donde no podemos concebir la idea de que al terminar la vida, se termina todo. Pero esto no nos importa mucho, porque no hay nada que podamos hacer. Lo que nos lleva a pensar... que somos realmente muy pequeños en un universo inmenso.
Teniendo en cuenta que nos encontramos en un universo probablemente infinito, con un casi infinito número de galaxias, cada una con un inimaginable número de estrellas, muchas de estas estrellas con planetas orbitando alrededor de ellas, y algunos de estos planetas albergando civilizaciones inteligentes o simples formas de vida, no somos para nada importantes. Piensen en esto: Qué importancia tiene un solo humano de seis mil millones de humanos en total, en una civilización de incontables millones? Nuestra propia respuesta puede a veces ser aterradora.
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Hay cosas que uno no puede hacer solo, discutir, subirse y sujetar una escalera a la vez, o doblar una sábana de esas de cama de matrimonio. Yo toda mi vida he pensado que lo ideal era vivir en pareja, por muy extraña que fuera la pareja. De echo hay parejas que acaban convirtiéndose en trios, parejas que se van quedando sin pareja y que no se puede evitar el miedo a no estar a la altura, hay parejas que son imposibles por definición, por historia y por física, aunque no por química, o parejas en las que la química se ha ido gastando aunque sigan compartiendo una familia, familias donde en algun momento hubo una pareja, parejas que fueron en algun momento y ya no són nada, y eso es lo que mas miedo da en la vida, cuando la pareja se rompe, sea por lo que sea la primera sensación que se tiene es de pánico, miedo al cambio, a la perdida de control sobre nuestras vidas, un miedo a estar solo, pero cuando se llega a esa soledad, uno se da cuenta de que la ruptura, puede llevarnos a un lugar mejor, hoy es el primer dia del resto de mi vida, porque desde hoy creo que lo mas importante en esta vida es saber volar solo.
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